lunes, 11 de abril de 2016

TERAPIA PARA PAREJAS

EL MOTIVO DE CONSULTA

Cuando una pareja llega a la terapia trae un motivo de consulta. Ese motivo es por el que inician su terapia. Pero después de unas sesiones, cuando la pareja comienza a hablar, a tirar del hilo conductor de su asociación libre, comienzan a hablar de otras motivaciones que en principio no estaban presentes en el motivo de consulta inicial pero que están latentes en la problemática de la pareja y de cada uno de sus componentes.

Hay que dar tiempo a la terapia para que esas primeras cuestiones latentes afloren porque si no corremos el riesgo de poner parches y empezar a tratar cuestiones que no son las que producen y mantienen el problema y actuaríamos de igual modo que los medicamentos o las terapias psicológicas imperantes que se centran en resolver los síntomas, pensando que los síntomas son la enfermedad y no una manifestación de la misma.

En psicoanálisis contamos con el deseo del paciente, la terapia construye su historia de deseos para que la pareja no sólo resuelva sus problemas actuales sino que pueda construir una relación tal que no tenga porqué volverse a enfermar, sino que con esa nueva estructura de relación que van a construir puedan responder de distinta manera cuando a partir de ahora se les planteen los mismos conflictos.


Una escucha analítica permite llegar a la interpretación de los motivos inconscientes de la problemática de la pareja. Y es sólo mediante la interpretación que la pareja se liberará de algunos impedimentos para ser felices.



martes, 5 de abril de 2016

TERAPIA DE PAREJA. QUIÉN ERES: ¿MAMÁ o PAPÁ?

En ocasiones las parejas nos consultan porque la convivencia les resulta insoportable. Discuten, están muy pendientes el uno del otro, no pueden estar separados pero tampoco juntos. O bien se han acostumbrado a convivir pero les resulta aburridos, se han convertido en una especie de compañeros de piso, sin sexualidad, bien coordinados pero sin vida matrimonial.

En la práctica clínica se observa repetidamente el caso de aquellas parejas que han transferido a su parteneire la misma relación que mantenían con sus progenitores, sea el padre o la madre. De este modo la pareja se convierte en un sustituto del padre que ofrece protección, seguridad, o de la madre, a la que se le cuenta todo, a la que se le pide permiso, etc. De tal forma que en la época actual los componentes de la pareja se comportan en la relación como si fueran niños, demandando los mismos cuidados y atención que reclamaban de sus progenitores.

Esto pone de manifiesto algunas características fundamentales de lo psíquico: el inconsciente no tiene tiempo o tiene otro tiempo diferente al tiempo de reloj. Una persona con 40, 50 años, puede comportarse como si tuviera 4 ó 5 dependiendo de las circunstancias sin que exista contradicción. Y comportarse con la pareja como lo hacía con la mamá o el papá.

La madre es el primer objeto de amor con el que se encuentra el niño. Una madre es esa función que salva al niño de la muerte pues no puede alimentarse sólo, no puede autorregular su temperatura corporal, su aparato inmunológico es prematuro y ha de madurar, su visión tampoco es completa. Si no fuera por la madre el niño moriría. Es desde este amor donde el niño solo ha de llorar para que le den la comida, le acunen o le cambien de pañal que se ha de producir una transformación hasta convertirse en un sujeto social que a su vez puede desempeñar la función madre, padre, hombre y mujer.

En este proceso, también se ha de pasar desde una concepción pasiva del amor, donde a uno lo aman, a una concepción activa del amor, donde uno ama. Y durante todo ese proceso de construcción de un sujeto social adulto, está presente la ambivalencia amor-odio hacia la figura de los padres a los que se ama enormemente pero de los que hay que separarse porque hay cosas que con los padres no se pueden hacer.

Esto permite explicar muchos comportamientos en la relación de pareja. Y si no hagan la prueba. Cada vez que se encuentren en un altercado con su pareja pregúntense qué le están demandando, si lo que le piden es algo que una pareja puede proporcionar o si lo que le piden es algo que pediría a su mamá o a su papá cuando usted era niño, o a un ser todopoderoso idealizado como era la mamá que le salvó la vida. Y entonces verá como su demanda es inapropiada para esta situación.

En la consulta de psicoanálisis recomendamos a las parejas psicoanalizarse, para que lleguen a comprender los motivos inconscientes de sus problemáticas particulares. Llegar a descubrir y producir los deseos inconscientes que se encuentran a la base de sus debilidades y sus fortalezas.

Los descubrimientos científicos ponen de manifiesto que las cosas no son lo que parecen, sino que hay una verdad que va más allá de la manifestación de los sucesos y que tiene que ver con motivaciones inconscientes infantiles que no se ven aparentemente pero que con un análisis especializado, la pareja puede llegar a hacer tangible y por tanto, a trabajar sobre esos aspectos intangibles para transformar su relación y su modo de amar.

A veces uno ama al otro, como se ama a sí mismo, y como a sí mismo se ama mal, pues ama mal al otro. Otras veces uno aplica los modelos de amor paternofiliales que aprendió en su familia. Lo que sucede es que estos modelos a veces son ejemplares, pero la mayoría de las veces los padres de uno se las arreglaban como podían y lo que les sirvió a ellos no tiene porque servirle a usted.

Cuando una pareja son solamente dos personas, es decir, sus relaciones sociales, sus relaciones profesionales, sus relaciones afectivas, se encuentran limitadas al ámbito de la pareja, estas relaciones se tornan muy agresivas pues los amores únicos siempre son con la madre o con la imagen de uno en el espejo. Y eso es muy poco adecuado para un adulto que necesita ocupar una función en lo social y le genera muchas problemáticas.

Con la terapia de pareja y nuestro método, contrastado durante más de cuarenta años con miles de parejas en España y en el mundo, la relación de pareja se enriquece construyendo nuevas formas de conversar y relacionarse que se suman a las ya conocidas por ustedes aumentando la capacidad de disfrute de la pareja.
Si lo está pensando, quizás sea el momento. Consúltenos por su caso. La terapia de pareja es totalmente personalizada y los precios se establecen en la primera entrevista.

Estaremos encantados de atenderles presencialmente en nuestras consultas de Alcalá de Henares, Camarma de Esteruelas y Madrid, y también online o telefónicamente.

Virginia Valdominos
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero.
Tfno. 91 125 77 47

miércoles, 24 de febrero de 2016

TERAPIA DE PAREJA. EL VALOR DE LA MENTIRA.

A menudo atendemos parejas que tienen problemas con las mentiras. Ella quiere que él le cuente toda la verdad, él tiene remordimientos por no contarle a su pareja la verdad, él le contó la verdad y ella sufrió una fuerte debacle emocional que casi la mata, etc.

Cuando hablamos con nuestra pareja de nuestras cosas íntimas, le estamos mintiendo, o nos estamos mintiendo porque de las cosas íntimas no se debe hablar con la pareja sino con un psicoanalista.

El psicoanalista sabe que Lo QUE DICE el paciente no hay que creérselo pero no porque sea una mentira sino porque está deformado, disfrazado y en lo que dice hay un saber, inconsciente que es lo que el psicoanalista va a interpretar.

Hay un montón de mentiras con las que convivimos. Es una mentira decirle a las mujeres que son iguales que los hombres porque eso es teóricamente indemostrable. El ser humano es otra mentira de la palabra.

Vivir sin engañarse a sí mismo es un trabajo y un imposible de alcanzar porque somos seres complejos, sujetos del lenguaje.

Tener al otro es una ilusión, no se puede tener al otro, nadie es de nadie, las mujeres tampoco. Si revisan su lenguaje seguro que hay un montón de frases que apuntan en esta dirección: “le quitó la novia”, por ejemplo y sintió que lo quería matar, pero ven ya es una frase, no lo mató.

Los sentimientos se pueden transformar en palabras, aunque parezca mentira y asociándose a palabras son sentimientos más civilizados, más humanos.

La palabra está separada de la cosa, esa es una de las primeras verdades, que no se debe aspirar a la verdad. El niño entra en el lenguaje con la primera mentira, cuando dice, el perro hace miau, cuando es capaz de separar la palabra de la cosa como una verdad tangencial, ahí entra en el lenguaje. Y después se separa de la madre, se libera del amor voraz de la madre cuando aprende a mentirle.

Muchas personas tienen muchos problemas porque nunca mienten, no aprendieron a mentir y van por la vida como si lo que dijeran fuera verdad o como si todo lo que le dijeran los otros fuera verdad, y claro, se problematizan.

Son mentiras las formas, sólo mediante la interpretación psicoanalítica podemos construir alguna verdad sobre el sujeto y su deseo, pero eso después de muchos años de análisis.

Existe la mentira piadosa, es decir, si ni siquiera sabes si es verdad para que le vas a decir al otro y si le haces daño era porque era para hacerle daño que se lo dijiste, era una “verdad” dolorosa dedicada o una verdadera dedicatoria.


Luego está la mentira compulsiva o la mitomanía, que ya es un goce y una enfermedad.